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Alexéi Navalny, crítico de Putin, muere en prisión, según las autoridades rusas

Alexéi Navalny, activista anticorrupción que durante más de una década lideró la oposición política en la Rusia del presidente Vladimir Putin, murió el viernes en una prisión en el círculo polar ártico, informaron las autoridades rusas.

Su muerte fue anunciada por el Servicio Penitenciario Federal de Rusia, que declaró que Navalny, de 47 años, perdió el conocimiento el viernes luego de dar un paseo en la prisión a la que fue trasladado a finales del año pasado. La última vez que se le vio fue el jueves, cuando compareció en una audiencia judicial por videoconferencia; sonreía tras los barrotes de una celda y hacía bromas.

[El video a continuación muestra imágenes del medio de comunicación ruso SOTA en donde aparece Alexéi Navalny riendo y haciendo bromas entre rejas durante su última comparecencia ante el tribunal a través de una conexión de video].

Footage from the Russian news outlet SOTA shows Aleksei Navalny laughing and making jokes behind bars during his last court appearance via video link.CreditCredit…SOTAVISION, via Reuters

Leonid Volkov, durante mucho tiempo jefe de gabinete de Navalny, dijo que aún no estaba preparado para aceptar la noticia de que Navalny había muerto. “No tenemos motivos para creer en la propaganda estatal”, escribió Volkov en la plataforma social X. “Si esto es cierto, entonces no es ‘Navalny murió’, sino ‘Putin mató a Navalny’, y solo eso. Pero no les confío ni un centavo”.

Navalny estaba cumpliendo diversas condenas que probablemente lo habrían mantenido en prisión hasta al menos 2031 por cargos que, según sus partidarios, fueron en gran medida fabricados en un esfuerzo por amordazarlo. A pesar de las condiciones cada vez más arduas, que incluían reiteradas temporadas en régimen de aislamiento, mantuvo una presencia en redes sociales, mientras que los integrantes de su equipo seguían publicando investigaciones sobre la élite corrupta de Rusia desde el exilio.

Navalny fue condenado a tres años y medio de prisión en febrero de 2021, después de que regresó a Rusia desde Alemania, donde se había estado recuperando luego de ser envenenado con una sustancia neurotóxica en agosto del año previo. En marzo de 2022, recibió una condena de nueve años por malversación y fraude en un juicio que los observadores internacionales denunciaron como “motivado políticamente” y una “farsa”. Y en agosto de 2023, fue condenado a 19 años de prisión por “extremismo”.

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